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Presentación del libro One way trip. Inserción, Identidad y Cultura Transnacional, de Juan Carlos Narváez

El martes 16 de octubre de 2012 a las 16 hrs., en el marco de la Semana de Migración se presenta el libro One way trip… de Juan Carlos Narvaez en el edifico de Relaciones Exteriores (junto al Museo de la Tolerancia).  http://semanademigracion.inm.gob.mx/

Comentarios sobre el libro:

I

Conozco a Juan Carlos desde hace un par de años. Lo conocí por un amigo en común que me recomendó ampliamente su trabajo. Hemos coincidido un par de veces en congresos y ahora nos invitamos mutuamente a colaborar en proyectos. Lo he escuchado hablar de su trabajo, de sus investigaciones, de sus reflexiones. Lo he leído varias veces y ahora me toca presentar su segundo libro. Situación que honro y agradezco.

La últimas veces que nos vimos en congresos pude conocer partes del libro que ahora comento. No es la misma sensación tener el libro en las manos y leer de corrido la investigación que escuchar en veinte minutos la síntesis de muchas reflexiones. La lectura me permite ser más crítica con el texto a diferencia de cuando alguien te lee, te platica, te cuenta la metodología.

En cada ocasión que coincidimos platicamos del libro, de los avances, de los cambios, de las trabas personales y laborales. Ahora podemos hablar del contenido, de la unidad, del texto completo que ha dejado de ser dominio privado para engrosar los estantes de los estudios migratorios y fronterizos.

One Way Trip. Inserción, identidad y cultura transnacional plantea diferentes reflexiones no solo desde una mirada sociológica, sino también desde una mirada estética de un fenómeno que a veces asusta por las implicaciones del mismo a nivel económico, político, social y cultural, pero que pocas veces nos detenemos a apreciar con la sensibilidad de quien narra desde una posición de investigador y literato.

II

One Way Trip… es tanto un recorrido de las diferentes escuelas que hablan sobre la migración desde el siglo XIX, como una apuesta teórica, rebelde y matizada, de quien escribe. El libro es un crisol de ideas e imágenes que toman su cauce a partir de un fenómeno que a varios nos apasiona por las repercusiones que trae consigo en las sociedades modernas y/o posmodernas, según la disciplina desde la que se analice.

El libro tienen la estructura narrativa de collar: termina donde empieza, con una NOTA DE CAMPO que narra parte del tiempo que Juan Carlos pasó con Nino Costa de Marfil, un migrante guerrerense que vive en Nueva York, quien afirma en una cita al finalizar el libro “vivo, sueño y trabajo, siempre en part time, en tiempo parcial” (138). Un tiempo parcial que solo existe en quienes habitan dos o más mundos, el de origen y el (o los) de destino, un tiempo incomprensible para las dinámicas centralizadas porque se nos ha dicho que el tiempo (y la historia) es lineal aunque la Física se ha encargado de desmetirlo. Es lineal para los procesos productivos de las ciudades globales y fronterizas mas no para las subjetividades migrantes. De ahí la importancia de desmarañar supuestos teóricos acartonados como lo hace Narváez en este texto, quien se aventura a proponer tímidamente un par de rutas que lleven a los estudios migratorios por otros cauces, unos más humanos y menos cuantificables.

El grueso del libro está dividido en dos partes teóricas. En la primera titulada “Tierra baldía” el autor se enfoca en cuatro tópicos indispensables del estudio de la migración: modelos de sociedades; urbanización de la ciudades en función de los flujos migratorios; apuestas teóricas que han intentado agrupar los procesos que cada migrante emplea para apropiarse de la cultura a la que llega; así como la agencia del sujeto. La segunda parte, titulada “Mar de fondo” alude a otras problemáticas mucho menos tangibles que las anteriores como son los procesos de formación identitaria (individual y colectiva) de los migrantes, la subjetividad migrante, la performatividad o la representación de la migración en ámbitos artísticos (cine y literatura principalmente).

Cada uno de estos apartados, a su vez, está acompañado por una mirada estética de la migración. Es decir, en el texto además de encontrar una cantidad significativa de referencia intertextuales, también discurren distintos discursos paralelos: el teórico, el narrativo y el visual. Este último soportado por imágenes, que como bien dice el dicho, a veces dicen más que mil palabras. He ahí el acierto de este libro: yuxtaponer diferentes metodologías que dialoguen entre sí.

La diferencia que encuentro entre este libro y el anterior, Ruta transnacional: a San Salvador por Los Ángeles. Espacios de interacción juvenil en un contexto migratorio, consiste precisamente en que Narváez privilegió el uso de testimonios visuales, en lugar de recurrir a los testimonios basados en entrevistas de profundidad. Lo que permanece es un interés fidedigno en los jóvenes migrantes, así como cierta continuidad en una propuesta teórica que es la migración transnacional.

III

En el apartado “Tierra baldía”, específicamente en el inciso segundo titulado “Cartografía urbana: la creación de la ciudad migrante”, Narváez afirma que la intención del libro es “generar una cartografía de las corrientes que en la sociología han tocado los temas de la ciudad y la migración, de lo urbano y los migrantes” (36). Para sustentar la argumentación de dicha cartografía Narváez pone a dialogar a dos teóricos: a George Simmel y a Robert Ezra Park, quienes vivieron en momentos, ciudades y tiempos distintos:

Para el primero [Simmel], la ciudad es una arena de interacciones donde los individuos generan y establecen relaciones basadas en el intercambio de estímulos especializados, racionalizados y monetarios. Para el segundo [Park], la ciudad es un área natural (biótico-cultural) donde los actores disputan un espacio organizado fáctica y simbólicamente sobre el poder y la jerarquía. (36)

Una cartografía que Franz Kafka describe con gran precisión en América, libro que cumple cien años de haber sido publicad por primera vez, a pesar de nunca haber viajado a Estados Unidos:

Cuando Karl Rossmann —muchacho de dieciséis años de edad a quienes sus padres enviaban a América porque lo había seducido una sirvienta que luego tuvo un hijo de él— entraba en el puerto de Nueva York a bordo de ese vapor que ya había aminorado su marcha, vio de pronto la estatua de la libertad, que desde hacía rato venía observando, como si ahora estuviese iluminada por un rayo de sol más intenso. Su brazo con la espalda se irguió como un renovado movimiento, y en torno a su figura soplaron los aires libres. [las cursivas son mías] (288)

¿Por qué aludo a América en esta presentación? Porque algo que me quedó claro desde que estaba redactando la tesis de doctorado consiste en afirmar que, a pesar de los intentos de ciertos científicos sociales de denostar otras disciplinas humanísticas, la literatura funge en muchos casos como oráculo tanto de problemáticas sociales que se avecinan como de descubrimientos científicos. En Kafka es natural encontrar estas muestras de clarividencia en varios de sus textos, por lo que es una verdadera lástima no haber escuchado voces como la de éste y otros escritores, quizá hubiéramos podido escapar de la trampa de la modernidad.

En este sentido, me parece que en la medida en que fusiones tus intereses literarios y sociológicos podrás encontrar un estilo propio con una fuerza creativa particular que te permita libertad de proposición, más allá de repetición, y de crítica a los mismos esquemas teóricos que citas pero con los que no estás de acuerdo, como podría ser la aculturación:

Sin embargo, la tendencia vigente, quizá por el contexto en que se insertan los migrantes latinoamericanos a la vida en Estados Unidos —precarias condiciones laborales, segregación socioespacial, baja tasa de escolaridad y alta tasa de deserción escolar—, es la incorporación intermedia de inclusión con exclusión, la cual, más allá de proponer una contradicción describe y retrata una forma generalizada de incorporación marginal al migrante e inmigrantes latinoamericanos a la sociedad norteamericana huésped. En otras palabras, se demuestra con ello que la aculturación a las normas y valores de la sociedad receptora no son necesariamente un medio para acceder al éxito material y a un estatus social más alto, sino exactamente lo opuesto. (68)

IV

Me parece pertinente y necesario el cuestionamiento que haces de ciudadanía así como de Estado-Nación.

Me parece pertinente que propongas una teoría del proceso de formación identitaria que denominas “diseño de identidad e identificaciones individuales y colectivas”.

Preguntas:

¿Por qué hablar de una sociedad huésped?

¿Por qué reivindicar el multiculturalismo como un modelo de sociedad en el que supuestamente participan y se privilegian los migrantes?

Aludes a la conformación de un Estado-nación etnocultural. ¿Cómo lo defines?

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1 comment on “Presentación del libro One way trip. Inserción, Identidad y Cultura Transnacional, de Juan Carlos Narváez

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