La gran ausente en Davos: CSP

Esta semana se llevó a cabo el Foro Económico en Davos, Suiza. A este evento asisten la crema y nata de gobernantes, empresarios, académicos, activistas y demás personas que se encargan de pensar y proponer acciones para los desafíos globales. Esta reunión, aunque se volvió la pasarela de los buenos deseos para el mundo, este año recuperó mucho de su esencia porque los ánimos ya estaban caldeados debido a los manejos de la política internacional de Donald Trump. Especialmente la intención de anexionar Groenlandia al territorio estadounidense. Gesto que los dirigentes de la Unión Europea no tomaran nada bien. Aunado a la narrativa imperialista que ha marcado el devenir del primer año, en su segundo mandato, al frente de la Casa Blanca.

Lo primero que me interesa rescatar es que Donald Trump, muy quitado de la pena, llegó a Davos a repartir insultos para después retirar la amenaza de imponer aranceles a los productos de países europeos que se pronunciaron en contra de la anexión de Groelandia, especialmente quienes conforman la OTAN. Los discursos de quienes alzaron la voz fueron muy claros: la Unión Europea no se vende y su mercado es tan importante para Estados Unidos que no le conviene a Trump aumentar los aranceles. Ya sabemos que el costo de sus grandes ideas lo están pagando sus connacionales. Además de ello, corría el rumor de que podían retirar a sus selecciones nacionales del Mundial de Fútbol que se realiza este año en tres sedes: México, Canadá y Estados Unidos, siendo esta última la más importante.

Ya quisiera ver que Claudia Sheinbaum Pardo (CSP) le responde igual a Trump. Se habla mucho de la cabeza fría que ha tenido para negociar con él, pero lo cierto es que no sabemos qué tanto ha cedido a sus peticiones-ocurrencias. Cada entrega de narcotraficantes al país vecino no sabemos bien a qué responde; la entrada de aeronaves militares a territorio nacional tampoco. La militarización de las fronteras mexicanas y el control migratorio han sido otros gestos de buena voluntad para aspirar a tener una renegociación del T-Mec. Un acuerdo que el propio Trump ha cuestionado en diferentes momentos. Como también lo hizo el primer ministro de Canadá en Davos.

Lo segundo que me sorprende, entonces, es que CSP haya decidido dejar pasar la oportunidad de plantarse en Davos, hacerse presente, sumar músculo a la diplomacia internacional que se ha visto muy desmejorada desde el ataque a Venezuela. Pero no, contrario a ello y en eso se parece mucho a su antecesor, dejó pasar la oportunidad. No sé bien si la decisión de mandar a la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, y a la empresaria Altagracia Gómez Sierra, enlace entre el sector privado y la Presidencia de la República, a presentar el Plan México fue sugerencia de sus asesores o la propia CSP piensa que no necesita hacer alianzas con otros gobiernos y en otras regiones porque el pueblo bueno la respalda.

Lo tercero que me interesa mencionar consiste en saber qué y a qué costo les está prometiendo Altagracia Gómez Sierra a los empresarios extranjeros para que vengan a invertir a México.

Moraleja: cuando crees que controlas las decisiones de un país, pierdes de vista la perspectiva local-global y te aislas del resto del mundo. Ejemplos de ello han habido muchos en nuestro continente, con consecuencias devastadoras para sus poblaciones.


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