ensayista, literata y filósofa

Aporías derridianas

Mis dos grandes pasiones intelectuales hasta el día de hoy son la frontera y Derrida. A la frontera le he dedicado muchos textos, muchas fotos, muchos estudios. A la frontera la he transgredido, la he idolatrado, la he amado y la he burlado. Pero a Derrida no. A Derrida le sigo rindiendo tributo y un afecto inaudito porque su idioma, el francés, me disgusta sobremanera. Afortunadamente, su lengua siempre fue otra, la de las minorías, la de las mujeres, la de los migrantes, la del filósofo y teórico argelino-judío-ciudadano del mundo. Una lengua que no tiene fronteras, que no se olvida si se lleva tatuada en la sangre, que no desconoce al otro ni le impone un dogma. Una lengua que habla por sí sola después de la muerte, no sólo en sus textos, sino también en su erudición, en su recuerdo, en sus afectos.

Derrida fue un parteaguas en mi vida, ahora es mi oráculo. Nunca lo conocí. Desafortunadamente nos cruzamos en el camino y cuando llegué a él estaba pronto a morir. Cuando de adolescente me preguntaban que quién era mi ídolo, que cantante, que actor/actriz, que deportista, nunca supe que contestar. Si ahora lo hicieran, respondería que Derrida. Soy su fan como cualquier otro ser humano que se deslumbra con el aura del genio, de su genio y creo que no he sido ni seré la única. Somos vari@s  los que encontramos en su lectura de la ahistoria filosófica una salida para la reflexión occidental canónica y un camino que se debe andar a solas si se quiere entender en su totalidad porque su mente a-lógica se transcribe en el papel a manera de hipertexto.

Sus textos están armados con referencias intertextuales ambiguas que irrumpen el devenir de la linealidad histórica, que irrumpen, como siempre lo mostró, el logocentrismo. ¿Será por eso que tenga tantos detractores?,¿será por eso que en México y en otros lugares del mundo se le tome como un simplista-reduccionista-relativista? No lo sé, pero tampoco me atrevería a asegurarlo, por ahora sólo puedo hablar por mí y por mí experiencia.

Me faltan lecturas por hacer para poder dialogar con él, hasta ahora sólo lo he leído y lo he copiado. Hasta ahora sólo soy la discípula que imita el estilo de su maestro, como cuando empiezas a pintar o a escribir. Hasta ahora sólo lo he citado con cinismo y admiración. Hasta ahora empiezo a enseñarlo, a mostrarlo a mis estudiantes, a mostrarles la grandeza no sólo de su conocimiento, sino también de su abstracción y de su generosidad. Leer a Derrida puede ser como caer en un hoyo negro o como trepar por lianas en el cielo.

Textos:

Deconstrucción del uso de la lengua materna en la literatura fronteriza, En Semiosis, México, vol. VII, número 13, enero-junio de 2011, pp. 143-164. ISSN: 0187-9316.

Versión en Inglés:

Deconstructing the Border:  Maternal Language Interdiction (and its Literary Representation)

Docencia:

Seminario de Autor: Jacques Derrida

 

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