Limpieza étnica en Gaza: abandono del derecho internacional

El abandono se ha vuelto la manera de ejercer el poder político. No es exclusivo de algún país en particular, más bien casi todos asumen el costo de los “daños colaterales” antes de entrar en confrontación con los otros poderes que controlan el mundo: el economía principalmente.

El 7 de octubre de 2023 inició el conflicto entre Israel y Hamás en Gaza. Hamás atacó Israel, pudo cruzar la Cúpula de Hierro que lo protege e internarse en sus fronteras para capturar rehenes israelís. Israel respondió inmediatamente con un contraataque potencialmente más mortal. Desde entonces y a pesar de los muchos y muy variados intentos de poner una tregua, de cesar el ataque, de entregar rehenes entre ambos, el conflicto sigue. Cada semana es con un nuevo matiz, con un nuevo objetivo por atacar: hospitales, escuelas, casas, mezquitas, etcétera. ¿Qué más se puede atacar cuando una ciudad ya está prácticamente destruida por los bombardeos?

Este conflicto ha sido una demostración de fuerza, de imponer una revancha, de terminar de ocupar el poco territorio que le queda a la población Palestina en Gaza y Cisjordania. No conforme con ello, la población que ha abandonado Gaza y se ha movido a otros puntos como Líbano también ha sido reprimida, ya sea con ataques aéreos o restringiendo la entrada de alimentos y agua a los campos de refugiado y en general a Gaza, donde el conflicto sigue. Algo que no es novedad, ahí está el texto de Jean Genet titulado Cuatro horas en Chatila, escrito a partir de la invasión de Israel en Líbano el 6 de junio de 1982. Lo que me sorprende es que siga pasando y nadie haga nada ni la ONU ni la Unión Europea ni la Liga Árabe, mucho menos Estados Unidos.

Una fotografía tiene dos dimensiones, la pantalla de un televisro también, ni la una ni la otra pueden recorrerse. De un lado al otro de la calla, doblados o arqueados, los pies empujando una pared y la cabeza apoyada en la otra, los cadáveres, negros e hinchados, que debían franquear eran todos palestinos y libaneses. Para mí, como para el resto de la población que quedaba, deambular por Chatila y Sabra se parecía al juego de la pídola.

Jean Genet

Los otros países vecinos, y la complicación de cada uno de éstos con respecto a sus propias geografías, parecen estar maniatados y ello evidencia nuevamente el sinsentido de los acomodos en el orden mundial, este que parece no tiene pies ni cabeza. ¿Quién apoya a quién? ¿Dónde queda el apoyo a la población palestina? ¿Por qué nunca se le reconoció como un Estado autónomo? ¿Por qué se sigue permitiendo la masacre perpetrada por Netanyahu en territorio todavía palestino?

Si a eso le sumamos las declaraciones de Trump referentes a la intención de construir un resort en Gaza, se confirma la intuición de este ataque que a muchos nos ha tenido a veces en un impasse de no saber qué hacer o si es suficiente con escribir y escribir para denunciar la crisis humanitaria que se vive en Gaza. Damond Linker recientemente escribe en su blog este sentimiento colectivo y lo que implica la limpieza étnica que Israel, con la ayuda de su socio más leal, Estados Unidos, lleva años instrumentalizando:

It hit me hard last Friday, when I saw a story about how the administration is “working on [a] plan” to “move” around a million Palestinians from the Gaza Strip to Libya, a country with two governments and an active slave trade. If this “plan” comes to fruition, it would make the United States an active facilitator of ethnic cleansing on a massive scale—no doubt as a prelude to the opening of tacky Trump-branded beach and golfing resorts where the Palestinians used to live.

Damond Linker

En 2016 estuve en Cisjordania, de Ramallah pasé a Belén y de Belén a Jerusalén. Fui a realizar observación participante, recorrer sus fronteras. Pude conocer a flor de piel la zona, la incertidumbre, la precariedad, la indignación de los palestinos y aún así no me imagino el sufrimiento presente de la población en Gaza que es azotada por el hambre. Un conflicto mediado por la mano invisible del derecho internacional que abrogó, en 1947, la posibilidad de nombrar dos estados autónomos y vecinos: Israel y Palestina.

Desde entonces, la labor del derecho internacional (en manos de la ONU) en el control de las fronteras responde al mandato condicionado (Kant). Mandato que ha favorecido la desestatización de las fronteras territoriales en Cisjordania y Gaza y ha garantizado la ocupación israelí, y, sobre todo, la limpieza étnica; no es casualidad que los principales objetivos de ataque sean las infancias palestinas.

Abandonar a la población palestina es un acto miserable. La población palestina va a resistir, como lo ha hecho los últimos 78 años. El embate israelí sintetiza todo lo que debemos cuestionar de este orden mundial. Matar una cultura, con sus lenguas y tradiciones no debería ser motivo de orgullo, todo lo contrario; dejarla a su suerte, al asistencialismo de unos cuantos, es indigno e irresponsable.


Para citar:

Rodríguez Ortiz, R. (29 mayo 2025). Limpieza étnica en Gaza: abandono del derecho internacional roxanarodriguezortiz.com https://roxanarodriguezortiz.com/2025/05/28/limpieza-etnica-en-gaza-abandono-del-derecho-internacional/

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