Muchos son los retos que enfrenta el país desde hace décadas. No es nuevo y no es solo responsabilidad/omisión de los partidos políticos de este siglo. El problema es de fondo, estructural, complejo, pero eso no evita que a tiempo presente se puedan identificar, por lo menos, cinco grandes problemas que hemos arrastrado y que evitan, entre otras cosas, el crecimiento económico necesario para proveer de calidad de vida a quienes habitamos este país. Si tuviera que escoger, diría que los cinco problemas inmediatos a resolver, que además están íntimamente relacionados, son: la ausencia de un proyecto de país + la ausencia de un estado de derecho + la innovación y el desarrollo + el mercado interno + la informalidad + la deserción estudiantil. Algunos de estos pueden ser las causas y otros las consecuencias.
Por ahora solo me voy a detener en dos que van de la mano especialmente con la llegada de Morena y sus proyectos del bienestar: informalidad y deserción escolar.
Desde mi perspectiva, derivado del otorgamiento de las becas del bienestar que ofrece el gobierno de la 4T a la población en general, han aumentado, por un lado, la informalidad (54 % de la población, según datos del INEGI) y, por el otro, la deserción estudiantil en el ciclo medio superior (11.3 %). Esta situación se explica de la siguiente manera, particularmente después de la pandemia: son más las personas que han dejado de considerar necesaria la educación media superior o superior para obtener un empleo bien remunerado (que incluya prestaciones, seguridad social, etc.) porque se pueden autoemplear. Situación que se traduce en que:
- Autoemplearse de forma irregular (no pagar impuestos, no contar con seguridad social, no pagar renta, ocupar el espacio público, no contar con los requisitos mínimos de sanidad-seguridad) genera más corrupción, extorsión, inseguridad y, por supuesto, incertidumbre para quienes “emprenden” un negocio propio.
- Carecer de población altamente calificada impide la atracción del nearshoring como se pretendía hace tan solo un año y contraviene los objetivos del Plan México dado que para echar a andar la economía interna, incluso para renegociar el T-MEC, se necesita gente preparada en diferentes áreas, no solo técnicos.
- Si disminuye la inversión nacional o extranjera, no se pueden ofrecer más empleos, lo que genera, a su vez, más desempleo que se ocupa en la informalidad. A más informalidad, menos recaudación de impuestos y menos inversión en programas sociales por parte del gobierno (salud, educación, vivienda, seguridad: derechos sociales mínimos de la población).
- Sabemos que la deserción escolar en tiempos recientes se agravó durante el confinamiento (nulo crecimiento económico y laxitud de los gobiernos para permitir el crecimiento sin control de la informalidad). En ese sentido, ¿para qué estudiar, cursar una licenciatura, si voy a ganar más poniendo mi propio negocio que en un empleo formal? La gente que vive de la informalidad afirma que trabaja menos horas, es su propio jefe, pierde menos tiempo en desplazarse de un lugar a otro, administra su tiempo libre de mejor manera. La iniciativa, el emprendimiento per se no es lo que está en debate, sino las formas en las que se logra o cómo se desaprovecha dentro de la economía formal.
- Si bien es cierto que los programas sociales son necesarios y que la pobreza disminuyó en ciertas regiones del país en los últimos dos años (en parte también por el aumento al salario mínimo), también es cierto que estos programas no han resuelto problemas estructurales como el atraso educativo, la brecha tecnológica entre campo y ciudad, incluso con respecto a otros países del continente, el aumento en la cooptación /desaparición de jóvenes en edad productiva por parte del crimen organizado, o el tránsito de una economía basada en la manufactura a otra basada en los servicios (tecnológicos, educativos, de salud, incluso turísticos).
Lo que la economía nos enseña es que se entiende mejor si consideramos más variables y establecemos relaciones directa e indirectamente proporcionales entre estas; es decir, si la informalidad y la deserción escolar siguen creciendo, será imposible llevar a buen puerto el Plan México de la presidenta. Un Plan que merece un análisis detallado, porque se vende como la panacea de los problemas presentes, especialmente si no se llega a un acuerdo de renovación del T-Mec con Estados Unidos y Canadá.