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¿Dudaron de la #PrimaveraArabe? La movilidad humana una de sus mejores batallas

Observo las imágenes del éxodo hondureño varado en la frontera de Guatemala con México a la altura del Río Suchiate y recuerdo muchas otras tantas imágenes similares en el resto del mundo provocadas por las guerras, la hambruna, el crimen organizado, la falta de oportunidades para garantizar una vida digna. Mi memoria se puede remitir a Ruanda, en 1990, un éxodo que terminó en genocidio. Un año después de la caída del muro de Berlín, cuando supuestamente había terminado la Guerra Fría, otro crimen contra la humanidad que ya muy pocos recuerdan.

Después del acomodo de las fuerzas geopolíticas, en 2001 sucede el ataque a las Torres Gemelas (el major event, como dice Derrida, denominado 9/11, un triple suicidio), que sirvió para cambiar el discurso xenófobo, antimigrantes, por un discurso antiterrorista en todo el mundo, o lo que se conoce como mundo occidental, mientras en Latinoamérica, Africa, Medio Oriente, empezábamos a combatir otro tipo de conflictos: los del crimen organizado, el narcotráfico, la pobreza y la hambruna. Las guerrillas no eran las que mandaban, empezaban las pandillas, los maras, otras violencias y otras subjetividades.

¿Se esperaba mucho más de los árabes o simplemente no supimos escuchar sus demandas?

Nueve años después del 9/11, llega la #PrimaveraArabe, pasaron muchos años de invasión estadounidense en Medio Oriente, hasta que se levantan los pueblos contra Mubarak, Gadafi, Al Assad, aliados algunas veces de occidente. Entre 2011-2013, cayeron varios regímenes, otros se mantuvieron, como el de Siria, y provocaron lo que se conoce la guerra civil que inició en 2011. El resultado de esta guerra lo he visto en pantalla, lo he caminado y lo he padecido: la mal llamada crisis de refugiados sirios que llegó a Europa desde 2011 y no ha cesado de 2015 a la fecha, incluso se han sumado otros éxodos, los subsaharianos, africanos, iraquíes, afganos, incluso palestinos. Sobre esto tengo ya mucho escrito en el libro Cartografía de las Fronteras. Diario de campo.

América no se queda atrás, el éxodo venezolano empieza también en 2015 y alcanza su máximo en 2016-2017, oleadas de personas caminando hacia Colombia nos abrieron los ojos no solo de la crisis política venezolana, también de lo que estaría por-venir: el éxodo hondureño que estamos viviendo ahora. Ningún país es inmune a la movilidad humana en el mundo, menos cuando somos los vecinos de Estados Unidos. Prever estas situaciones y estar preparados como sociedad y gobierno debería ser nuestra prioridad, especialmente cuando hemos sido un país expulsor de mano de obra barata, un país de tránsito y ahora también un país de retorno.

La #PrimaveraArabe está logrando sus objetivos, las movilizaciones en la calle que tanto nos asombraron, y nos hicieron esperar un desenlace, quizá el que ahora observamos en esas largas caminatas, más de 50 km recorre al día la comunidad hondureña, guatemalteca, salvadoreña y mexicana. ¿Qué buscan? Mejor calidad de vida para sus hijos e hijas. Condiciones de seguridad humana, derechos sociales que les permitan seguir viviendo. ¿Qué están dispuestos a arriesgar? Todo, incluso su vida. Así como hacen los refugiados sirios a diario, por qué no lo harían los hondureños, los venezolanos, los haitianos.

Hasta ahora solo me he referido a las causas políticas de la movilidad humana y llegarán otros y otras, a cuenta gotas o en desbandada, la pregunta sigue siendo ¿estamos preparados? No, ni como país, ni como ciudad, ni como ciudadanos. Desde que un estado, un gobierno, llama la “crisis de la caravana hondureña” está siendo xenófobo con el éxodo.

No hay una crisis de refugiados, los refugiados no están en crisis, lo que está en crisis es el sistema neoliberal. O asumimos las narrativas, la gramática de nuestro propio lenguaje y corregimos desde ahí, o lo que inició como una #PrimaveraArabe y se convirtió en una guerra civil, en uno o muchos éxodos, también puede convertirse una revolución. ¿Estamos listos para ello? Tampoco.

¿Qué debería hacer el gobierno mexicano?

  1. No internar a los refugiados hondureños en centros, campos, albergues, donde solo unas cuantas organizaciones autorizadas puedan entrar, así lo hicieron en Grecia en 2016, después de que se firmó el acuerdo UE-Turquía, y desde estos centros militares fueron deportando a los y las sirias a Turquía.
  2. Cuidar y proteger a los defensores de derechos humanos que acompañan al éxodo hondureño.
  3. Cambiar la narrativa y la semántica en medios no es caravana de migrantes, es éxodo.
  4. Reconocer que Honduras vive una crisis humanitaria, como han reconocido la crisis de Venezuela, para que el trámite de solicitud de refugio sea inmediato y no se tenga que revisar caso por caso. Lamentablemente el tema venezolano se convirtió en un asunto de política nacional, mientras que el caso hondureño no lo es. Recomiendo revisar el caso alemán, cuando Merkel dijo que aceptaría un millón de refugiados, en 2015.
  5. No sobredimensionar para provocar confusión y miedo al otro. México es un país que puede aceptar, acoger, recibir, ser hospitalario con 7 mil y más refugiados, ya lo hizo en el pasado, por qué ahora nos conflictúa tanto.
  6. Pensar en esquemas de hospitalidad incondicional y para ello ya hay mucho escrito.

y ahora qué? #AMLO2018: hermenéutica del triunfo

"Desconocido" no dice 
el límite negativo 
de un conocimiento. 
Ese no-saber 
es el elemento de la amistad 
o de la hospitalidad 
para con la trascendencia 
del extranjero, 
la distancia infinita del otro. 
Derrida

El 1 de julio de 2018 me levanté con la certeza del triunfo. Un triunfo necesario y anhelado para nuestra maltrecha democracia y precaria ciudadanía. He de confesar que es la segunda vez que voto por Andrés Manuel López Obrador, y la primera que lo hago por convicción. Vengo de una familia panista, creyente de los ideales del partido de Clouthier (padre), que perdió las elecciones presidenciales de 1988, lo mismo que Cuauhtémoc Cárdenas, contra Carlos Salinas de Gortari, es por ello que mis primeras votaciones las hice con conciencia por el PAN. En 2000 le aposté a la transformación del país con el proyecto político de Fox y, en 2006, hice lo mismo con Calderón. Para 2012 era tal mi desencanto y escepticismo que “por no dejar” voté por AMLO.

Hace 30 años se fraguó el primer intento de dar paso a la transición partidista (después de décadas de la conformación del PNR-PRI), fue la primera ocasión que se hizo fraude electoral, y es el momento político que le da cauce a la narrativa de este triunfo que López Obrador ha denominado “cuarta transformación”. No haré apología de AMLO, no porque no crea que se lo merece, sino porque si la hiciera caería en analogías obscenas, por no decir cursis, de lo emocionada que estoy con este triunfo, y de lo sorprendida que me tiene un personaje político de esta calidad.

Prefiero hacer hermenéutica del triunfo a partir de mi propia experiencia: hace 30 años también se fraguó el modelo neoliberal en el que estamos inmersos y que es de todos conocidos. En un par de décadas pasamos de la economía mixta de fronteras cerradas a la economía global, mundializada, entendida por Jean-Luc Nancy como un desplazamiento de la producción. Es de todas conocido que este desplazamiento implicó también el desplazamiento de las relaciones de poder entre estado, ciudadanía y mercado (gubernamentalidad), que dio por resultado una práctica de justicia distributiva utilitaria e inequitativa, que a la fecha solo ha ocasionado desigualdad, pobreza y desplazamiento de la movilidad humana (migraciones) en todos los continentes.

A este escenario global se suma la voracidad del grupo que apoyó al presidente saliente para llegar al poder en 2012: Enrique Peña Nieto, quien no solo con la experiencia de las viejas prácticas priistas familiares, sino con la ambición de las generaciones que no construyeron un país, pero recibieron la instrucción del poder como sometimiento y explotación del otro, liquidaron (temporalmente) lo que quedaba de su partido.

EL PRI es un partido camaléonico, formador de cuadros políticos, incluso de algunos grupos que le dan forma a MORENA y al resto de los partidos políticos del país. El PRI ha sido la escuela política de generaciones, para bien y para mal, por ello es aventurado afirmar que este triunfo ha sido lapidario de sus ideales, contrario a lo que sí pasó con el PRD: este partido cavó su tumba, justamente por ser desleal y carecer de ideología política.

¿Qué otros elementos le van dando forma a este triunfo? El fracaso de la política militar de Fox y, especialmente, Calderón, en contra del crimen organizado que se traduce en omisiones en el estado derecho empezando por los feminicidios, la desaparición de migrantes y estudiantes, la intimidación y asesinato de defensores de derechos humanos y periodistas; así como por el despojo de tierras comunales, encarcelamiento de indígenas y líderes comunales, para llevar a cabo las supuestas reformas estructurales.

Puedo escuchar a los defensores del neoliberalismo diciendo que todo fue por la estabilidad macroeconómica del país, para evitar las devaluaciones del peso y la inflación de sexenios anteriores. Son argumentos, sin duda, podría decir que incluso los comparto, pero no son suficientes porque con un sistema económico liberal se favorecieron unos cuantos, el 1% de ricos, y el resto del mundo los mantenemos.

Quizá lo que no se ha comprendido de la indigna y precaria situación en la que estamos inmersos, tengamos o no bienes, dinero, calidad de vida, estado de bienestar, es que la crisis es mundial y el cambio, como tal, también debe ser pensado de forma similar; es decir, para cambiar también tenemos que pensar en el otro, y eso me parece es justamente lo que está proponiendo López Obrador cuando habla de la cuarta transformación.

Podemos pensar ese otro desde cualquier ideología, perspectiva, pero pensémoslo, como lo hizo Levinas, y también Derrida (pensando en la muerte de Levinas): “deslumbrado por esa necesidad que no es una coacción sino una fuerza muy suave que obliga, y que obliga no ya a doblegar de otro modo el espacio del pensamiento en su respeto del otro, sino a llegar hasta esa otra curvatura heteronómica que nos remite a lo radicalmente otro”; es decir, la justicia.

No quisiera extenderme demasiado en la hermenéutica del triunfo, aunque estoy tentada, pues da más para una reflexión filosófica que política y eso me haría divagar entre la teoría y la praxis con un resultado narrativo quizá poco claro; por ello regreso al fenómeno del triunfo como tal. Qué otros elementos lo hicieron posible, una autocrítica del propio AMLO de cara a sus errores pasados, literal puso entre paréntesis el juicio (epojé), y prefirió atender el llamado de sus asesores con una consciencia intelectualmente clara (Husserl) de lo que implica llegar a la presidencia en pleno siglo XXI, y en las corroídas condiciones de corrupción en la que estamos inmersos, aunado al resto de problemas que emanan de esta situación y de las que no son tan evidentes. He ahí el acontecimiento de lo imposible como posible y, evidentemente, la duda no incrédula de sus adversarios.

El acontecimiento de la duda es quizá lo que haga posible la cuarta transformación. El primer paso ya lo dio, tiene un equipo de trabajo al que escucha, de otra forma no hubiera llegado a la presidencia, sensible al otro, a las necesidades del país, y a la inminente urgencia de justicia. Ha dado un mensaje de continuidad con la macroeconomía y de diálogo con sus detractores. Lopez Obrador y su equipo impusieron las condiciones de posibilidad para gobernar al país con todo y cámaras (diputados y senadores) a su favor y bajo su liderazgo. En cuatro años juntó a la gente que le permitió ocupar no solo los curules sino las gubernaturas, incluyendo la CDMX.

MORENA no es solo el partido de izquierda sino el partido plural que se imaginó Clouthier (la hija), ambos lograron una buena mancuerna que les permitió aglutinar clases sociales e ideales políticos. El reto para su administración será filtrarlo a las bases, convencer a su propia gente, a la del partido, que van por la defensa de la justicia y el reconocimiento del otro, sin importar condición social, religión, ideología, sexualidad, preferencias.

Nosotros podemos quedarnos esperando a que fracasen como partido o sumarnos a que venzamos como país. Estoy por lo segundo.

Filosofía de la Tecnología: Antropoegocentrismo como práctica del pensamiento crítico

 

Buenas tardes, agradezco a los organizadores de la XXXIX Semana del Humanismo, especialmente a Paola Chaparro por contactarme y dar el seguimiento logístico para poder estar hoy aquí platicando con ustedes. Agradezco y felicito a las autoridades de la Universidad Autónoma de Chihuahua y a la Facultad de Filosofía y Letras por convocar y realizar este encuentro dialógico con un tema que nos es tan cotidiano en la academia: “el humanismo como práctica social”.[1]

En esta presentación abandonaré el guion de mi propio quehacer filosófico, el de los estudios fronterizos comparados, el de las fronteras territoriales, no así de las fronteras intertextuales. Lo que presento ahora responde justamente a la preocupación de comprender aquello que entendemos por humanismo en un momento donde lo más valioso son los datos, los datos de identidad administrativa, los datos de consumo, los datos financieros y los datos genéticos; así como preguntarnos si estamos o no a la atura de lo que la práctica social, la comunidad, nos demanda como teóricos.

Inicio contando brevemente cómo fue tomando forma esta plática:

Llevo casi diez años impartiendo asignaturas y seminarios en la Licenciatura de Filosofía e Historia de las Ideas que ofrece la UACM. Prácticamente estos años de docencia son los que me han permitido ahondar en la reflexión filosófica no solo en función de los estudios fronterizos, que es a lo que le he dedicado más tinta y reflexión, sino también a pensarnos en modelos de sociedad que se autorregulen de forma incondicional, en sincronía con el proyecto educativo de nuestra universidad y del modelo epistemológico que desarrollé para estudiar las fronteras geopolíticas en el mundo.

Al ser el plan de estudios de la licenciatura tan amplio y flexible he podido transitar los vericuetos de la filosofía sin rumbo fijo y cada semestre pienso que debería escribir mis sesiones, como lo hicieron Foucault, Derrida, muchos más, para dejar un registro de esos momentos de iluminación que tenemos los docentes en el aula, pero no lo hago y lo dejo a la voluntad de la improvisación y de la buena memoria. No es el caso de esta exposición, ahora sí me propuse escribir una ponencia. El tema, el antropoegocentrismo como práctica del pensamiento crítico, una apuesta creativa que surge a raíz de pensar el programa de estudio del seminario de filosofía de la tecnología.

Después de buscar en la red los programas que se ofrecen en otras instituciones, de cotejar la literatura existente, de observar las disputas disciplinares entre la ciencia y la tecnología, me conecté a Netflix, como acostumbro para desconectarme de la teoría, y busqué en la programación lo más reciente sobre inteligencia artificial, biología sintética, física cuántica, y demás temas que me parecían pertinentes para completar mis indagaciones filosóficas.

Al iniciar el semestre le dije a los estudiantes que tenía un postulado, el del antropoegocentrismo, un neologismo, sin duda, incluso una tautología, cuyo fundamento ontológico, deontológico, epistemológico, me fue dado, a manera de desocultamiento, al terminar de ver la película Trascender (2014). Una película que habla de la inteligencia artificial y consiste en trasplantar la “conciencia” de un científico a una computadora, previo a su muerte física.

Sobre trasplantes se ha avanzado mucho, incluso ahora ya no son órganos lo único que se puede trasplantar, sino cuerpos enteros, como sucedió hace unos meses, aunque el resultado aún lo desconocemos. Quizá estemos alejados del trasplante de la conciencia, como se presenta en Trascender, pero no es lo más urgente a resolver sino preguntarnos el para qué.

La inmortalidad, la trascendencia, el elixir de la eterna juventud han sido los temas recurrentes desde hace cientos de años, el Poema de Gilgamesh hace referencia a ello, Yuval Noam Harari, historiador israelí, lo vuelve a plantear como uno de los tres problemas a resolver del hombre posmoderno en su libro titulado Homo Deus; los otros dos son la felicidad y la acumulación de datos.

La tradición filosófica también se ha encargado de ello, hablamos de este sujeto trascendental kantiano que conoce a priori, en una dimensión desconocida que se nos fue aclarando con la neurociencia y la genómica, la sinapsis y el ADN.

De repente, así como con la teoría de la relatividad de Einstein, la neurociencia revolucionó la teoría del conocimiento, parece que la ciencia superó a la filosofía. Con el paso de los siglos se fueron invirtiendo los papeles disciplinares: la filosofía dejó de ser la raíz del conocimiento y la ciencia aplicada nos adelantó por la izquierda. ¿A qué se debe esto? Tengo una hipótesis que consiste en la interpretación equivoca de la noción de techné en la definición antropológica e instrumental de la técnica moderna. Para desarrollarla, primero deconstruyo la noción de tecnología y posteriormente expongo cómo se vincula con el antropoegocentrismo y con el pensamiento crítico contemporáneo.

Techné versus técnica

Con respecto a la interpretación de la τέχνη versus técnica, parto del análisis que Heidegger elabora en el libro titulado Filosofía, ciencia y técnica, considerando diferentes acepciones etimológicas, genealógicas, filológicas y hermenéuticas de la noción de techné, entendida como arte, oficio, habilidad, destreza o medio, se puede relacionar y confundir, según el filósofo alemán, con conocimiento (ἐπιστήμη), creador (ποιητής), verdad (ἀλήθεια), forma (εἶδος) y poiesis (ποιέω).[2]

No hay rastros de la noción de técnica moderna en la Grecia clásica, y mucho menos podemos pensar que techné es la etimología de técnica, como afirma Alicia Olabuenaga:

Traducir techné por técnica es confundir la techné con la idea de un producto identificable y exterior a la propia acción que conduce hacia él. Y parece que esta concepción no es habitual en los autores antiguos, ni en los historiadores que se han dedicado a estudiar el mundo griego.[3]

Olabuenaga también comenta que en la mitología griega Prometeo no aparece como el inventor del fuego, “pero parece que Atenea, Hefaistos y Prometeo están relacionados con las artes derivadas del fuego y por lo tanto tienden a simbolizar, en el pensamiento mitológico, lo que podríamos llamar, la función técnica y a su vez una clase social: la de los artesanos”.

La función de la técnica es una noción posterior, que Olabuenaga vincula con el “milagro” griego, específicamente con la ciencia y la filosofía surgida en Grecia a partir del siglo VI a.C.

La ciencia griega se definirá como un saber operacional de la naturaleza y esto implica que la medida de la verdad viene dada por el éxito de la práctica […] No sólo sería improcedente, por lo tanto, hablar en este momento de un divorcio entre técnica y ciencia, sino que será el trasfondo técnico el que de origen a los modelos explicativos teóricos.

Precisamente en interpretaciones de este tipo, que aluden a un “trasfondo técnico que da origen a” es dónde debemos poner atención para comprender el fenómeno de la tecnología en las sociedades contemporáneas. Heidegger es uno de los primeros detractores en pensarlo así pues afirma que “mientras concibamos la técnica como instrumento, vamos a permanecer apegados a querer dominarla y omitiremos la esencia de la técnica” (p. 144).

En este sentido, cuando Heidegger habla de la techné piensa en el arte, no en el quehacer de la máquina: “¿Qué fue del arte? ¿Quizás sólo por breve pero elevado tiempo? ¿Por qué llevaron el sencillo nombre de τέχνη? Porque fue un desocultar que aportaba y pro-ducía y por eso pertenecía a la ποιητής [creador]. Este nombre recibió en último lugar y como nombre propio, aquel desocultar que impera a todo arte de lo bello, la poesía, lo poético”. (Heidegger, p.147)

Lo que me resulta más revelador del análisis de Heidegger no es necesariamente lo literal, sino la interpretación, la comprensión de la techné, del lenguaje empleado. Quisiera no extenderme más en esta parte, no porque no me parezca importante sino para poder explicar la segunda parte de mi análisis que consiste en deconstruir la tecnología.

El devenir antropoegocentrico

Como lo mencioné al principio, la noción de antropoegocentrismo deviene de una serie de inspiraciones intelectuales reveladas, desocultadas, por la presencia de Netflix y la filosofía en mi cotidiano. Esta noción la desarrollo a partir de la indagación de la historia de la filosofía de la tecnología. Para quienes no la conozcan, uno de los teóricos que más se cita cuando se alude a la historia de la filosofía de la tecnología es Carl Mitcham, de los primeros teóricos que agrupa su genealogía en dos bandos: el ingenieril-mecanicista, por un lado y el humanista-hermenéutico, por el otro.

El primer grupo enfatiza la apropiación de técnica a la ciencia aplicada. El segundo bloque hace hermenéutica de la noción de técnica. Para Mitcham teóricos como Ernst Kapp, Friedrich Dessauer estarían en el primer grupo, mientras que en el segundo entrarían Heidegger, Ortega y Gasset, Simondon, entre otros. Desde mi perspectiva esa división es arbitraria y no permite dar cuenta del antropoegocentrismo.

Como mencioné, la división que propone Mitcham para la filosofía de la tecnología no representa la problemática actual del fenómeno tecnológico ni para explicar el neologismo del antropocentrismo, por ello deconstruyo la aplicación antropológica e instrumental de la técnica moderna, como se observa en la siguiente matriz que he denominado “Etapas de la filosofía de la tecnología”:

Matriz 1: Etapas de la filosofía de la tecnología (Rodriguez, 2017)
Etapas / Características Mecanólogo (máquina) Technólogo (téchne) Organólogo (organismo)
Filósofos / Teóricos Marx, Ortega, Ellul Simondon, Heidegger, Haraway, Derrida Foucault, Deleuze, Virilio, Parente
Énfasis Ingeniería / materia Ontología Ontología sintética
Prototipo Robot Ciborg Clon
Necesidad Medios de producción Capital humano Patente
Sector económico Sector industrial Sector de servicios (primera generación) Sector de servicios (segunda generación)
Actividad Ciencia aplicada I+D local I+D global (procesamiento de información acelerado)

La división que propongo está basada en tres criterios: colateral, azar y contingente. La primera columna, la etapa “mecanólogo”, alude a lo colateral; la segunda, la etapa “technólogo” (nótese aquí el uso de la “h” intermedia, para darle continuidad a la apropiación de la techné, como lo vimos anteriormente) corresponde al azar; y la tercera columna, la etapa “organólogo”, corresponde al criterio de contingencia.

Lo que pretendo hacer con esta categorización de la filosofía de la tecnología, cuya metodología conjunta varias corrientes filosóficas y filológicas como la etimología, la genealogía, la hermenéutica, la fenomenología y la deconstrucción, aunada a la metodología matricial que desarrollé para estudiar las fronteras, consiste en difuminar las fronteras disciplinares que insisten en asumir que la tecnología y  la ciencia solo nos sirven para  proveer de progreso y modernización (entiéndase como proyecto de la ilustración y la modernidad) a las sociedades; un discurso recurrente en la tecnocracia contemporánea, resultado de la globalización.

Desde mi perspectiva, y con esto me adelanto a la conclusión, la tecnocracia es lo que da pie al antropoegocentrismo, entendido como las prácticas institucionalizadas, academicistas, del pensamiento crítico en el mundo. Ejemplos tenemos de sobra: la meritocracia del CONACYT que exige por un lado tener menos edad para conseguir becas y por otro lado más publicaciones (a destajo) para conseguir el estímulo del SNI; una práctica donde evidentemente el pensamiento crítico no encaja muy bien. Y éste es uno de los problemas menores porque finalmente el conocimiento tan especializado que realizamos los investigadores termina alienándose con lo que las instituciones nos exigen y evitamos así provocar un pensamiento crítico en nuestros estudiantes, ya no digamos en la sociedad.

Lo mismo le pasa a las organizaciones de la sociedad civil y a los defensores de derechos humanos, terminan alineándose a las instituciones financiadoras de proyectos “humanitarios” siempre y cuando cumplan con la cuota que exige la ONU, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional mediante un mecanismo de control de las actividades de cada una de estas organizaciones: la agenda mundial, la que está en curso se denomina “la agenda 2030 del desarrollo sostenible”, donde la ONU lleva la batuta, impone los temas y ofrece financiamiento a las organizaciones de la sociedad civil para que cumplan con esas metas.

En el argot de la administración se llama outosurcing, externalizar el empleo, precarizar las condiciones laborales de la gente, desburocratizar las instituciones y liberar al Estado de responsabilidades. Esto también es tecnología, mejor dicho, tecnocracia auspiciada por el desarrollo sublime de mecanismos de control o como se conoce en el ámbito fronterizo: inteligencia de seguridad.

Volviendo a la matriz y con esto voy finalizando la presentación. Voy a tomar solo una de las características de la matriz para comentar cada etapa. Las características, las ubican en el costado izquierdo de la matriz, son seis y se enuncian de la siguiente forma: filósofos estudiados, énfasis filosófico de la proyección de la aplicación técnico-tecnológico, prototipo desarrollado con la tecnología, necesidad a resolver con la implementación técnica-tecnológica, sector económico al que responde en el mundo, y actividad global a la que se refiere cada una de las etapas.

Ya comenté que los criterios empleados fueron lo colateral, el azar y lo contingente. Colateral entendido como el efecto secundario de una decisión razonada. Para explicar el cruce transversal de la matriz en la etapa llamada “mecanólogo”, considero la característica del sector económico para ejemplificarla: en la industria, la sustitución de la mano de obra al emplearse la máquina no disminuye el horario laboral sino todo lo contrario, para amortizar el costo de la inversión, los dueños-empleadores imponen más jornadas de trabajo a los operadores.

El azar en la etapa denominada “technólogo”, corresponde a dos acepciones, por un lado, a la griega clásica que como lo explica Olabuenaga, en el diálogo de Protágoras, Platón “plantea la cuestión de la función de la techné frente a la tyche”. Techné ya vimos que corresponde al arte, oficio, habilidad, destreza, mientras que la tyche es el azar, la fortuna, lo que los hombres no controlan; por ello, lo que se observa en el diálogo de Protágaras comenta Olabuenaga, “es la idea de que el verdadero progreso consiste en eliminar la tyche mediante la techné”, como se lee en el diálogo: “una nueva techné que asimile la deliberación práctica a la numeración, ponderación y medida” (citado en Olabuenaga).

La otra acepción del azar está dada por la teoría de la evolución darwiniana. Para comentar esta etapa considero la característica de necesidad que se refiere al capital humano, como lo comenté anteriormente, lo que el outosurcing nos obliga es a hacernos empresarios de nosotros mismos. Tomo por ejemplo lo que escribí cuando estuve haciendo investigación de campo en la Unión Europea sobre las fronteras del espacio Schengen y la mal denominada crisis de refugiados sirios:

El otro nivel que me parece aún más perverso lo ubico en lo que Foucault denomina “mejora del capital humano”. Es decir, lo que hemos advertido con la mal llamada “crisis de refugiados” ha sido una selección étnica y racial de quiénes sí pueden entrar a la Unión Europea y quienes no son aptos. Lo observamos con las declaraciones de Angela Merkel en agosto de 2015 cuando públicamente afirmó que Alemania recibiría a un millón de refugiados sirios. Los sirios que en ese entonces estaban arribando a las costas europeas, eran sirios de clase media, profesionales casi todos, lo que da lugar a la perversión biopolítica que constituye la creencia de que los individuos somos nuestra propia empresa y debemos actuar en función de ello: “La migración es una inversión, el migrante es un inversor. Es un empresario de sí mismo que hace una serie de gastos de inversión para conseguir cierta mejora” (Foucault, 2012: 234).[4]

Étienne Balibar en el texto de Ciudadanía, también se refiere a este capital humano de la siguiente manera: “El individuo ‘desafiliado’ (o desincorporado) —por ejemplo, un joven proletario desempleado y sin perspectiva de empleo estable, ya sea de origen migrante o no— es un sujeto a quien se le dirigen permanentemente conminaciones contradictorias. Debería comportarse como un gran “emprendedor de sí mismo” siguiendo el nuevo código de valores neoliberales, de manera que exhiba una autonomía cuyas condiciones de posibilidad le son al mismo tiempo retiradas o inaccesible” (Balibar, 2013:184-185).

Finalmente, lo contingente en la etapa del “oranólogo” sirve para explicar aquello que puede o no pasar, para ello utilizo la característica que se refiere al énfasis filosófico, en este caso, la ontología sintética. Sobre la noción de ontología en relación con la tecnológica, Heidegger es quien más y mejor la desarrolla, no me voy a detener en este punto. Lo que me interesa es explicar cómo estoy pensando la ontología sintética con un ejemplo: la biología sintética que diseña funciones nuevas que no se encuentran en la naturaleza; se ayuda y complementa de otras ramas y ciencias, la biología molecular es una de ellas, otra es la biotecnología.

Evidentemente hay varias maneras de percibir y desarrollar las técnicas moleculares. Los ecólogos microbianos, como comenta Laura Espinosa Asuar, las utilizan para descubrir las asociaciones que tienen las bacterias con factores bióticos, ya que forman relaciones muy estrechas entre ellos para poder vivir, lo cual sirve para describir la diversidad, la conservación, la evolución, la ecología y los procesos biogeoquímicos de lugares como Cuatro Ciénegas en Coahuila.

Otro campo que está siendo desarrollado es el de organismos artificiales, se empezó con “la creación de una célula bacteriana controlada por un genoma sintetizado químicamente”, y en la actualidad están tratando de “imitar la naturaleza” mediante el prototipo de una célula artificial que pueda ser controlada para combustibles, medicamentos, productos químicos o enzimas, o incluso para fines médicos como trasplantes en un organismo; pero hoy en día no se puede hablar aún de auténticas células artificiales. Evidentemente en todo este procedimiento está presente lo contingente, no sólo sabemos si se pueda lograr, sino desconocemos el producto que resulte de esto.

Si nos adelantamos un poco, como casi siempre lo hacen los literatos, los cineastas, los artistas en general, quienes enuncian los problemas antes de que los científicos sociales y humanistas teóricos los comprendamos, también pude encontrar en netflix una serie llamada Orphan Black, una serie canadiense de 2013 que aborda el tema de la clonación, de la inmortalidad, de la evolución de la humanidad mediante diseño genético.

La protagonista, las protagonistas, son perseguidas por los dueños del laboratorio que dieron vida a los clones, no solo mujeres, también hombres, quienes poco a poco se mueren por carecer de la cura para el padecimiento genético que comparten.

Suponiendo que la ficción se haga realidad, los problemas axiológicos a los que nos enfrentamos son varios y complejos pues aluden a un paradigma aún no reconocible en el derecho, la política, la ética contemporánea; es decir, cuando las protagonistas de la serie enumeran sus preocupaciones filosóficas derivadas de la precarización de su vida, nos proponen los ejes en los que podemos abordar la ontología sintética: poder decidir sobre nuestros cuerpos, decidir quiénes somos y a quién amamos, luchar por la familia que elegimos, por nuestra libertad, por un nuevo futuro, y concluyen diciendo: juntas somos una.

La apuesta epistemológica de la ontológica sintética nos obliga necesariamente a deconstruir la heteronormatividad, el parentesco, la ciudanía de sangre, y a plantear la legislación ad hoc a las necesidades actuales. En el hipotético caso que se pueda realizar la clonación de humanos o la copia sintética de células, piensen en óvulos sintéticos, ¿quién tendrá los derechos de la patente y el control de los organismos? Los laboratorios que los producen. Lo azaroso de la evolución, un factor determinante en la teoría darwinista será controlado y se dará paso a lo colateral y lo contingente. De ahí que las tres etapas a las que me he referido no se excluyen ni se superan, se complementan, se yuxtaponen.

No pueden quitarme mi humanidad

¿Humanismo, posthumanismo, transhumanismo, de qué estamos hablando? De todo y de nada, es la mera nomenclatura del antropoegocentrismo que pone en el centro de la discusión el ego de los seres humanos por encima de sus sociedades. “Juntas somos una” dicen las protagonistas de Orphan Black, una cosmovisión ancestral de muchos pueblos que nos hemos negado a atender para trascender como humanidad porque el peso de la individuación nos ha oprimido en nuestra práctica de pensamiento crítico y en nuestra práctica social desde hace un par de siglos, por lo menos.

Podemos revertirlo, evidentemente sí, primero haciéndonos conscientes, segundo con voluntad. Con el antropoegocentrismo creemos que podemos poner en práctica los tres atributos de lo divino que menciona Paul Virilio en el libro titulado El cibermundo, la política de lo peor: “la ubicuidad, la instantaneidad y la inmediatez; la visión total y el poder total” (p. 19). Y para ello hemos recurrido a lo más sutil de los mecanismos de control con un alto costo social que se traduce en pérdida de identidad, de libertad, de seguridad y de expectativas de calidad de vida. Pero como dice Heidegger, y también Virilio, citando a Hölderlin: “Allí donde está el peligro, allí crece también lo que salva” (p.31).

¿Qué nos puede salvar? Para Heidegger el lenguaje, el arte, recuperar la noción de techné. Para Virilio, la corporeidad.

Hay tres cuerpos que están indiscutiblemente ligados: el cuerpo territorial, es decir el del planeta y la ecología, el cuerpo social, y finalmente el cuerpo animal o humano. De ello se deriva la necesidad de recolocarse con relación al otro —la cuestión del prójimo y de la alteridad—, pero también con relación a la Tierra, es decir, al mundo propio. No hay cuerpo propio sin mundo propio, sin situación. […] Ser es estar presente aquí y ahora. (Virilio, p. 46)

O lo que es lo mismo a la inmanencia spinoziana. Para comprender mejor esta noción recomiendo ver el final de la película llamada Lucy. La protagonista logra emplear al cien por ciento la capacidad de su mente gracias al consumo de cierta sustancia, lo que le permite sentir el materialismo histórico al tiempo de poder estar presente en todos lados. “La vida nos fue dada hace millones de años, ahora sabes lo que se puede hacer con ella”, dice Lucy.

Virilio por su parte nos invita a pensar en la sensación de estrechez (p. 50), sensación que nos impide pensar más allá de nosotros y que potencializa el antropoegocentrismo en la época de la tecnocracia.

Roxana Rodríguez Ortiz

Chihuahua, 2017.

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[1] Conferencia magistral presentada en la XXXIX Semana del Humanismo, Universidad Autónoma de Chihuahua, 10 noviembre 2017.

[2] ἐπιστήμη ἡ (sust.) Nivel básico ‘conocimiento’, ‘ciencia’, experiencia, formas de pensamiento

τέχνη ἡ (sust.) Nivel básico ‘arte’, ‘oficio’, habilidad, destreza

ποιέω, ποιῶ (verbo)Nivel básico ‘hacer’

ποιητής ὁ (sust.) Nivel básico ‘creador’, ‘autor’, poeta

ἀλήθεια ἡ (sust.) Nivel básico ‘verdad’, ‘realidad’

εἶδος τό (sust.) Nivel básico ‘aspecto’, ‘forma’, ‘figura’

τύχη ἡ (sust.) Nivel básico ‘azar’, ‘fortuna’

http://www.dicciogriego.es/lemas

[3] Alicia Olabuenaga, “De la técnica a la techné”, disponible en http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/techne.html, fecha de consulta: 4 de noviembre 2017.

[4] Para más información véase el libro Cartografía de las fronteras. Diario de campo, versión digital disponible en: https://www.amazon.es/Cartograf%C3%ADa-las-fronteras-Diario-campo-ebook/dp/B01N8XPG9N/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1510243165&sr=8-1&keywords=roxana+rodriguez+ortiz

Los límites de la hospitalidad en las fronteras geopolíticas contemporáneas

La intención de este texto consiste en deconstruir el concepto de hospitalidad a partir de dos posturas, la primera de ellas se basa en la idea universal de hospitalidad (Kant), la segunda, en el planteamiento de la ley incondicional de la hospitalidad (Derrida), con el objetivo de establecer una guía teorética que sirva para entender el fenómeno fronterizo desde lo epistémico, ontológico y estético.

Para ello, expondré la teoría de estos dos filósofos tomando como base algunos textos (en Kant, La paz perpetua y La metafísica de la moral; en Derrida, La hospitalidad y On Cosmopolitanism and Forgiveness), con la intención de identificar la diferencia principal entre sus planteamientos (lo deontológico versus lo ontológico), y ejemplificaré esta diferencia con dos situaciones: los flujos migratorios que cruzan la frontera México-Estados Unidos (ya sean migrantes centroamericanos o mexicanos), y la oleada de refugiados sirios que ha llegado a la Unión Europea. La ejemplificación de estas dos situaciones me permite evidenciar la distancia epistemológica que existe entre la teoría y la práctica, y la necesidad de proponer políticas migratorias que consideren modelos de sociedad ad hoc a las particularidades locales de poblaciones de recepción (destino), origen y tránsito.

Este texto está dividido en dos partes: la primera es un abordaje teórico-comparativo de dos filósofos distantes en el tiempo y en su concepción sobre hospitalidad; la segunda es un abordaje práctico-comparativo de dos situaciones distantes en geopolítica que comparten causas y circunstancias de movilidad humana.

Rodríguez_Los límites de la hospitalidad

Rodríguez, Roxana. “Los límites de la hospitalidad en las fronteras geopolíticas. Estudio comparativo intercontinental”. En Artega, Oliva, Rodríguez (eds.) Hospitalidad y Ciudadanía. De Platón a Benhabib. México: UACM-Itaca, Volumen 1, 1º edición, 2017. ISBN: 978-607-9465-36-0.

Para entender #TrumpInSaudi leer la #autoinmunidad de #Derrida

Desde ayer hago el seguimiento mediático de Trump por Medio Oriente, ahora acaba de dar un discurso en Arabia Saudita y se observa un cambio en la postura política que empleó durante la campaña presidencial; ahora va a ayudar a sus aliados musulmanes a atacar el terrorismo, como dice el titular de Haaretz: “Unite Against Terror in ‘Battle Between Good and Evil’.”

Para ello firmó un acuerdo de $110 billones de dólares con el rey de Arabia Saudita para que el ejercito de este país pueda tener un papel más importante en las operaciones militares (venta y compra de armas, básicamente). No pierdan de vista este aspecto, pues es uno de los elementos que forman parte el triple suicidio al que se refiere Derrida cuando deconstruye el 9/11, usando la metáfora de la autoinmunidad (más abajo lo comento). Este mismo acuerdo contempla la creación de un Centro Global para Combatir la Ideología Extremista, que estará localizado en Arabia Saudita.

This landmark agreement includes the announcement of a $110 billion Saudi-funded defense purchase – and we will be sure to help our Saudi friends to get a good deal from our great American defense companies. This agreement will help the Saudi military to take a greater role in security operations.
read more: http://www.haaretz.com/middle-east-news/1.790748

Trump en su discurso le hace el trabajo a Arabia Saudita pues al tener que compartir la influencia en la región con Irán e Irak, lo más sencillo una vez que Irak no se ha podido recuperar desde el 2003, es desmantelar a Irán, principal competidor de los saudíes en temas diversos, especialmente para controlar la región, poniéndolo en la mira internacional como el principal responsable del terrorismo actual:

Until the Iranian regime is willing to be a partner for peace, all nations of conscience must work together to isolate Iran, deny it funding for terrorism, and pray for the day when the Iranian people have the just and righteous government they deserve. read more: http://www.haaretz.com/middle-east-news/1.790748

Evidentemente este mensaje de confrontación contra los “extremistas” de la región (ISIS, Al Qaeda, Hezbollah, Hamas) lleva implícito un mensaje para Bashar al-Assad de recrudecimiento de las fronteras de la securitización en la región, ya se para echar a andar la economía de guerra como para evitar que Irán se erija como una potencia regional y nuclear. Nuevamente el discurso contra el terrorismo internacional se posiciona en la agenda internacional como lo hizo Bush con el 9/11. Por ello, a continuación expongo la metáfora del triple suicido elaborado por Derrida, cualquier parecido con lo que empieza ahora es mera coincidencia:

Deconstruir el terrorismo internacional mediante la analogia de la autoinmunidad

Este trabajo de análisis o deconstrucción de lo que Derrida entiende como autoinmunidad lo empleé para explicar el fenómeno de la externalización de fronteras como política exterior de la Unión Europea y de Estados Unidos, aquí expondré solo la parte que corresponde al “major event”: 9/11. El libro donde encuentran este trabajo, titulado Cartografía de las fronteras. Diario de campo, lo pueden bajar de academia.edu o comprar en Amazon.

El proceso autoinmune, de acuerdo a Derrida, se entiende como un “triple suicidio” y se observa cuando un cuerpo se empeña en destruir su propia protección. Para explicar este triple suicidio es pertinente distinguir entre la función de inhibir el sistema inmune para que el cuerpo afectado acepte al “intruso” mediante el empleo de un inmunodepresor (pienso, por ejemplo, en un transplante de corazón), mientras que la autoinmunidad consiste en eliminar las defensas inmunitarias al momento en que el cuerpo se protege contra su propia autoprotección.

Derrida ejemplifica este triple suicidio cuando deconstruye el evento simbólicamente nombrado 9/11 (ataque a las Torres Gemelas, ocurrido el 11 de septiembre de 2001) y analiza las causas que provocaron un “acto de terrorismo internacional” cuyo “verdadero ‘terror’ consistió (y comenzó efectivamente) en exponer, en explotar, en haber expuesto y explotado su imagen por parte del propio objetivo del terror” (Borradori, 2003: 160), así como los efectos que permitieron, entre otras situaciones, desestabilizar la relación de Estados Unidos con ciertos países árabes, especialmente Arabia Saudita.

Más de una década ha pasado desde el 9/11 y durante estos años hemos experimentado diferentes formas de “suicidio”, usando la metáfora derridiana, en las democracias occidentales, como la guerra en Irak, la guerra civil siria, la llegada de miles de refugiados sirios, afganos, iraquíes, a costas europeas, la consolidación del Estado Islámico de Levante (ISIS), organización que reconoce los ataques terroristas de París y Bruselas (de 2015 y 2016), pero también de distintos países en Medio Oriente. En este sentido, si recapitulamos la historia de los siglos XX y XXI principalmente, podremos advertir que estas formas de suicido no son resultado de la casualidad, en todo caso son resultado de lo que Derrida llama el “orden mundial”:

Desde el “fin de la Guerra Fría”, lo que podemos llamar el orden mundial, con su relativa y precaria estabilidad, depende ampliamente de la solidez y confiabilidad, es decir del crédito del poderío norteamericano. Y ello en todo los planos: económico, técnico, militar, mediático, incluso en el de la lógica discursiva, de la axiomática que sostienen mundialmente a la retórica jurídica o diplomática, y por consiguiente el Derecho Internacional, por más que los Estados Unidos lo violen sin dejar de presentarse como sus máximos defensores. (Borradori, 2003: 140)

Para ilustrar el proceso autoinmune del 9/11, Derrida ubica tres momentos que a continuación describiré brevemente para contextualizar mi propia hipótesis. Estos momentos dan lugar al triple suicidio arriba mencionado y consisten en: un doble suicidio simbólico y estratégico (político y económico); el trauma, aludiendo a que lo peor está aún por venir; y la repetición, entendido como el círculo vicioso de la represión.

El primer momento, denominado “1. Primer momento, primera autoinmunidad. Reflejo y reflexión. La Guerra Fría en la cabeza”, consiste en un doble suicidio, uno simbólico y otro estratégico, pues toca dos lugares clave para el corpusestadounidense, por un lado el que representaba el espacio económico, las Torres Gemelas; por el otro, el que representa el espacio estratégico, militar y administrativo, El Pentágono. Las agresiones que sufrieron estos dos lugares emblemáticos fueron producidas desde dentro y es por ello que también aluden a dos suicidios: el de los secuestradores, inmigrantes formados para ello y, paradójicamente, el suicidio de quienes los recibieron, los armaron y los entrenaron (Borradori, 2003: 145).

El siguiente momento, Derrida lo titula “2. Segundo momento, segunda autoinmunidad. Reflejo y reflexión. Peor que la Guerra Fría”, consiste en el “trauma” que produce el futuro, lo que está por venir, donde “el traumatismo es producido por el porvenir, por la amenaza de que lo peor por venir más que por una agresión pasada y ‘terminada’” (Borradori, 2003: 146). En este escenario, que para Derrida es peor que la Guerra Fría, pues la geopolítica ha cambiado, ya no se enfrentan solo dos bandos (Estados Unidos versus la antigua Union Soviética), sino que ahora también participan aquéllos que fueron entrenados para atacar, los que conforman las redes terroristas árabe-musulmanas equipadas y entrenadas durante la Guerra Fría. En este escenario, la “puesta en riesgo por esta aterradora lógica autoinmune es nada menos que la existencia del mundo, de lo mundial mismo” (Borradori, 2003: 147-148).

Respecto al último momento, denominado “3. Tercer momento, tercera autoinmunidad. Reflejo y reflexión. El círculo vicioso de la represión”, Derrida afirma: “Hoy sabemos que la represión […] produce, reproduce, regenera precisamente aquello que trata de desactivar”. En este sentido, aquello que se ha llamado “war on terrorism”, trabaja “para regenerar, a corto plazo, las causas del mal que pretenden exterminar” (Borradori, 2003: 148-149).

Con respecto a estos tres momentos, Derrida anticipa:

Por comodidad y porque así lo exige el análisis, he distinguido tres terrores autoinmunes. Pero en realidad estos tres recursos del terror no se distinguen: se acumulan y se sobredeterminan. Son en el fondo el mismo, en la “realidad” perceptible y sobre todo en el inconsciente, el cual no es la menos real de las realidades. (Borradori, 2003: 147-149).

Como lo mencioné al principio, este triple siucidio se hace presente en el discurso que Tump; es decir, lo simbólico y estratégico, el trauma y la repetición se hacen presentes nuevamente en el ataque a ultranza contra el terrorismo teniendo a Arabia Saudita como principal socio y aliado en la región:

“Por ahora permítame recordar solamente que el  ’11 de septiembre’ es también, en muchos aspectos, un efecto lejano de la Guerra Fría, antes de su ‘fin’, de la época en que los Estados Unidos sostenían a los enemigos de la URSS que ahora se han convertido en los suyos, armándolos y formándolos, por ejemplo en Afganistán, pero no solamente allí” (Borradori, 2003: 140). A diferencia de Afganistán y a pesar de la diferencia en valores políticos, e incluso de los orígenes de Bin Laden, los gobiernos estadounidenses, han mantenido constantes intercambios con Arabia Saudita, por mencionar solo algunos: desde 1933 cuando la Standard Oil of California ganó la concesión para explorar el este de Arabia Saudita y descubrió petróleo en 1938 (Newsteam Staff, 2016); el pacto de seguridad secreto que hicieron el presidente Roosevelt y el rey Abdulaziz en 1945 en el que Arabia Saudita garantizaría a EEUU el acceso al petróleo saudí a cambio de asistencia militar y entrenamiento, en este sentido, se construyó la base militar Dhahran; las actuales relaciones están forjadas en el pacto de Eisenhower y Faisal de 1957, en el que aprueban la cooperación militar ante la creciente amenaza del comunismo y los aliados de Rusia como Egipto (Frontline, 2005); el mantenimiento de vínculos económicos en el mercado de armamento y de petróleo entre estos dos países a pesar de que EEUU retiró todas su tropas en 2003 de Arabia Saudita (a excepción de algún personal de mantenimiento) , y aún más, incluso se ha dado cooperación en inteligencia de seguridad en un frente común antiterrorista (que comenzó a afectar al gobierno saudí desde 2003) (Byman, 2016); el acuerdo reciente de $100 billones de dólares para armamento y demás operaciones de seguridad (que desconocemos). En su momento, Derrida concluía que desde la postura del “atacante”, llámese Bin Laden o “Ben Laden”, como se refiere Derrida, “incluso uno de los objetivos, lateral o central, de las redes de “Ben Laden” es desestabilizar a Arabia Saudita, aliada ambigua de los Estados Unidos, e instalar un nuevo poder estatal en ella” (Borradori, 2003: 152). Ahora la pregunta sigue siendo la misma pero los actores parece que han cambiado: ¿a quien quieren desestabilizar? ¿Unicamente a Irán?

Mañana Trump estará en Jerusalén y Tel Aviv, su discurso contradice lo que los analistas han escrito sobre una posible salida al conflicto con la conformación de dos estados, el israelí y el reconocimiento del palestino, pero nada parece más lejano y absurdo que ello después de lo que acabamos de escuchar, especialmente cuando llama terroristas a Hamas… La seguridad israelí tendrá que demostrar su potencia porque Trump se ha puesta la soga en el cuello. Por cierto dicen que quien le hace los discursos se llama @StephenMillerAl…

Cuerpos sexuales: de la agencia a las afecciones en la ética contemporánea*

 

En este texto presento las reflexiones que durante un semestre estuve elaborando con los y las estudiantes del curso de Filosofía Feminista, una materia que es indispensable para la licenciatura en Filosofía e Historia de las Ideas, de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Lo comento porque es raro que en un programa de estudios de filosofía tenga el mismo valor curricular lógica, filosofía feminista y filosofía de la economía.

Decidí iniciar el curso con un texto de Beatriz Preciado denominado el Manifiesto contra-sexual y no con los textos con los que normalmente se inicia un curso de feminismo: El segundo sexo de Simone de Beauvoir.

Preciado dice en su manifiesto: “la contra-sexualidad no es la creación de una nueva naturaleza, sino más bien el fin de la Naturaleza como orden que legitima la sujeción de los cuerpos a otros” (p.18). De ahí, evidentemente, se desprende toda la discusión que ha sido llevada incluso a las políticas públicas de equidad e igualdad de género con campañas poco asequibles para comprender, en primer lugar, la diferencia entre equidad e igualdad, ya no digamos para explicitar porqué elaborar la noción de sujeto e identidad desde el sistema género. Un sistema que sin duda difícilmente podemos erradicar pero eso no significa que no podamos deconstruir la dualidad hombre-mujer, como también comenta Preciado:

La nueva sociedad toma el nombre de sociedad contra-sexual, al menos, por dos razones. Uno, y de manera negativa: la sociedad contra-sexual se dedica a la deconstrucción sistemática de la naturalización de las prácticas sexuales y del sistema género. Dos, y de manera positiva: la sociedad contra-sexual proclama la equivalencia (y no la igualdad) de todos los cuerpos-sujetos parlantes que se comprometen con los términos del contrato contra-sexual dedicado a la búsqueda del placer-saber (p.19).

Con este párrafo ya se me había resuelto una duda, ¿cómo abordar la diferencia entre equidad e igualdad en clase? Justamente con la noción de equivalencia. Y pude abstraer, a partir de la afirmación de “la búsqueda del placer-saber”, el hilo conductor de un posible desenlace del curso. Fue en ese momento que les pedí a los estudiantes que dejaran de pensarse como hombres y mujeres y comenzaran a pensarse simplemente como cuerpos, en un primer momento como cuerpos sexuados, como lo elabora Judith Butler en algunos de sus textos, posteriormente como cuerpos sexuales. Una tarea titánica derivado de la herencia del sujeto racional de la modernidad.

Preciado desarrolla el manifiesto contra-sexual en analogía de la biopolítica de Foucault,

para quien la forma más eficaz de resistencia a la producción disciplinaria de la sexualidad en nuestras sociedad liberales no es la lucha contra la prohibición (como la propuesta por los movimientos de liberación sexual anti-represivos de los años setenta), sino la contra-productividad, es decir, la producción de formas de placer-saber alternativas de la sexualidad moderna (p. 19)

Estas formas de “placer-saber alternativas de la sexualidad moderna” evidentemente van más allá de los roles del sistema género, de las preferencias sexuales, e incluso de las formas o comportamientos sexuales. La contra-sexualidad, como afirma Preciado, “es también una teoría del cuerpo” (p.19). Y esta teoría del cuerpo, de la cual algunas teóricas ya habían dado indicios de una posible aproximación, pienso en Donna Haraway, en Monique Witting, y en Judith Butler, se vincula con lo que Foucault denomina “dispositivos sexuales” o con el “suplemento” de Derrida.

Para Preciado tanto los dispositivos sexuales como el suplemento se “cosifican” en el dildo, con la intención de anular el sexo como “una tecnología de dominación heterosocial que reduce el cuerpo a zonas erógenas en función de una distribución asimétrica de poder entre los géneros (femenino/masculino)” (p.22).

Si ya Butler había enunciado su práctica teórica ajena al falocentrismo en analogía del logocentrismo de Derrida, lo que Preciado propone es mucho más sutil y profundo: emplear las tecnologías de la corporalidad, entiéndase el dildo, no como el suplemento del pene, sino en analogía del género y con una simbolización indirectamente proporcional:

El género se parece al dildo. Porque los dos pasan de la imitación. Su plasticidad carnal desestabiliza la distinción entre lo imitado y el imitador, entre la verdad y la representación de la verdad, entre la referencia y el referente, entre la naturaleza y el artificio, entre los órganos sexuales y las prácticas del deseo. El género podría resultar una tecnología sofisticada que fabrica cuerpos sexuales. (p.25)

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Una vez expuesto el texto de Preciado, y de haber logrado llamar la atención de los estudiantes con respecto a su propia identidad sexual fija y los roles que perpetúan en sus cotidiano, revisamos otros textos: un crisol variopinto de exponentes de la academia mexicana desde los textos que evocan los planteamientos estructuralistas hasta los feminismo autónomos, sin perder de vista cómo redirigir nuestra práctica filosófica a la concepción ontológica de cuerpos sexuales.

Quisiera hacer un paréntesis, pues en este punto es importante no perder de vista las discusiones que circunscriben la concepción del sujeto desde Descartes hasta nuestro días. No entraré en detalle porque este aspecto no lo abordamos en clase. Solo comentaré que la proposición de cuerpos sexuales no se entiende sin la noción de singularidades múltiples de Deleuze:

Lo múltiple pasa a ser un sustantivo, multiplicidad y filosofía, y la filosofía una teoría de las multiplicidad, que no se refiere a ningún sujeto como unidad preliminar. O que se vuelve importante no es lo que es verdadero o falso, sino lo singular y regular, lo notable y lo común. La función de singularidad reemplaza a la de universalidad (en un nuevo campo donde lo universal no tiene uso). (Que viene después del sujeto, Deleuze)

Elizabeth Rudinesco lo enuncia de la siguiente manera: “[Deleuze] Sostenía que todo individuo tenía derecho a elegir su destino, aun a riesgo de su vida. Un sujeto es un sujeto sólo porque es, ante todo, un no sujeto, esto es, una singularidad múltiple y siempre desterritorializada”. (Roudinesco 2009, p.196).

Hasta ahora ya he enunciado varios aspectos que le dan forma a ese cuerpo sexual que se diferencia del sistema sexo/género: por un lado incorpora la búsqueda del placer-saber, a la que se refiere Preciado; por otro lado es una singularidad múltiple, en el sentido deleuziano, y desterritorializada de acuerdo a Rudinesco.

El siguiente nivel de análisis corresponde a la agencia. Empleo la noción de agencia desde mis primeras investigaciones, especialmente en el análisis de la escritura chicana y fronteriza no solo para enunciar la importancia de los sujetos transfronterizos en el norte de México y los sujetos chicanos en el sur de Estados Unidos, sino también para conformar el modelo epistemológico de la frontera que consiste en desarrollar cuatro categorías analíticas (frontera subjetiva, frontera socio-histórica, frontera de la securitización y frontera glocal) que me permiten realizar estudios comparados fronterizos, pensar modelos de sociedad de acuerdo a las zonas de convivencia fronteriza que analizo y proponer políticas públicas.

En la clase de Filosofía Feminista, la agencia la abordamos con el texto El grito de Antígona, de Judith Butler. Un análisis que alude a “la reivindicación que supone el acto del entierro, del acto que cumple la reivindicación del desafío” (p.24). La anécdota de este mito de Sófocles consiste en que Antígona desobedece la ley impuesta por Creonte de realizar ritos fúnebres al cuerpo de Polinices, como castigo ejemplar por traición a su patria. Creonte increpa a Antígona por haber enterrado a Polinices y manda matarla. Butler pregunta: “¿cual es el legado fáctico que se constituye a través del instrumento de su agencia? ¿Es su fatalidad una necesidad?” (p24).

Deconstruir la muerte de Antígona en clase nos llevó al análisis de varias situaciones, una  fue justamente el tema de la obediencia a la ley, otra el tema del incesto y finalmente el abordaje del tema del parentesco. Estos aspectos son desarrollados en el libro en diálogo con varios autores, pasando por Hegel, hasta llegar a Zizek. El análisis no sólo es interesante e innovador sino que increpa en su totalidad el sistema sexo/género y sus ramificaciones desde los griegos hasta nuestros días:

La figura de Antígona, sin embargo, podría obligar a hacer una lectura que cuestionara esa estructura, porque ella no se ajusta a la ley simbólica y no prefigura un restablecimiento final de la ley. Aunque enmarañada en los términos del parentesco, se encuentra al mismo tiempo fuera de esas normas. Su crimen es condenado por el hecho de que la línea de parentesco de la que desciende, y que transmite, se deriva de una posición paternal que ya está condenada por el acto incestuoso, que es la condición de su propia existencia, que hace de su hermano su padre, que empieza una narrativa que ella ocupa, lingüísticamente, cada posición de parentesco excepto “madre” y ocupa esas posiciones a expensas de la coherencia de parentesco y de género. (p.50)

La lectura que hicimos del mito en clase nos llevó a concluir que el parentesco sin duda determina nuestra condición identitaria dentro del sistema sexo/género, no solo a nivel de la ley, sino también de los afectos y las afectividades; es decir, que la construcción binómica generéica es más una adscripción de lealtad a la institución familiar que una búsqueda del placer-saber.

Del parentesco e incesto de Butler pasamos al parentesco e incesto de lo que se denomina (o mal denomina) el feminismo indígena. Revisamos el caso de una comunidad indígena donde las relaciones sexuales están permitidas en las niñas una vez que éstas tienen la primera menstruación. Una niña queda embarazada por tener relaciones con el esposo de su madre. Un acto realizado en acuerdo de los usos y costumbres de la comunidad. La maestra de la niña se da cuenta de su embarazo y empieza el juicio que lleva a la cárcel al padre de su hijo. Evidentemente son varios los niveles de análisis que se deben realizar en casos como éste, desde el legal consuetudinario hasta el moral, pasando por lo real, simbólico e imaginario de Lacan.

Sin embargo, por ahora me interesa resaltar que desde la academia algunas veces nos olvidamos que somos cuerpos sexuales y actuamos desde el sistema sexo/género;  es decir, reproducimos el colonialismo interno que tanto hemos cuestionado, especialmente con las mujeres indígenas. Un colonialismo que a su vez ha sido una forma de epistemicidio. En este sentido, Francesca Gargallo, en su libro Feminismo desde Abya Yala, se pregunta si es posible la existencia de pensamientos feministas de cuño no occidental, aquellos “que no estén concebidos desde ‘fundamentos’ o ‘bases’ de la modernidad” (p. 11). La respuesta, evidentemente, es que sí existen pensamientos de cuño no occidental y que no alcanzan a ser introyectados como feministas, en todo caso las prácticas comunitarias indígenas en muchos casos están vinculadas con el buen vivir.

Las últimas lecturas del curso giraron alrededor de los feminicidios (que ya había trabajado en mis investigación fronterizos), de los epistemicidios y otras formas de imposiciones, dominaciones y colonialismos, aspectos todos ellos que estoy desarrollando en mis actuales investigaciones.

El último eslabón del titulo de mi plática, las afecciones, se deduce de Spinoza y específicamente de la parte tercera de su Ética, la que se refiere a “del origen y naturaleza de los afectos”. Spinoza elabora un glosario en esta parte tercera de los afectos, partiendo de la base de que todos tenemos la capacidad de afectar y ser afectados:

III. Por afectos entiendo las afecciones del cuerpo, por las cuales aumenta o disminuye, es favorecida o perjudicada, la potencia de obrar de ese mismo cuerpo, y entiendo, al mismo tiempo, las ideas de esas afecciones.

Así pues, si podemos ser causa adecuada de alguna de esas afecciones, entonces entiendo por “afecto” una acción; en los otros casos, una pasión. (pp. 209-210)

Una vez realizado el recorrido teorético de un semestre, la conclusión a la que llegamos fue la siguiente: para emancipar una práctica discursiva y de corporalidades múltiples, resulta indispensable pensarnos como cuerpos sexuales en donde “nuestra potencia de pensar y de hacer, junto con nuestra capacidad de experimentar afecto”, se experimente “como recorrido común de nuestro cuerpo con otros” con la intención de “inventar nuevas relaciones” y “crear cuerpos sociales más dichosos” (Michael Hardt, Gilles Deluze: un aprendizaje filosófico, 2004, p. 14)

Evidentemente lo anterior se puede quedar en buenas intenciones si no cuestionamos nuestras mismas prácticas docentes. En este sentido, qué tiene qué decir la filosofía en cuestión de políticas públicas. Mucho. Y para ello debemos empezar desde el aula.

Y con esto cierro.

Derrida tiene un texto que me invita a ello. En La universidad sin condición, Derrida propone:

Ese principio de resistencia incondicional es un derecho que la universidad misma debería a la vez reflejar, inventar y plantear, lo haga o no a través de las facultades de Derecho o en las nuevas Humanidades capaces de trabajar sobre estas cuestiones de derecho —esto es, por qué no decirlo de nuevo sin rodeos, de unas Humanidades capaces de hacerse cargo de las tareas de deconstrucción, empezando por la de su historia y sus propios axiomas. (p.13)

Esta tarea de deconstrucción en el caso que hoy nos ocupa, desde mi perspectiva inicia precisamente con el sistema sexo/género y con la percepción de identidades fijas y universables de la modernidad. Para ello propongo pensarnos y actuar como cuerpos sexuales que tienen la capacidad de afectar y ser afectados en sus singularidades múltiples.


*Texto leído en el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, el 10 de marzo de 2017.

Seminario de Biopolítica y Autoinmunidad, inicia 24 de enero, Plantel San Lorenzo Tezonco UACM

Síntesis

Más de una década ha pasado desde el evento 9/11 y en 2015-2016 experimentamos diferentes formas de suicidio, usando la metáfora derridiana, en las democracias occidentales, como la guerra civil siria, la llegada de miles de refugiados sirios, afganos, iraquíes, a costas europeas. La consolidación del Estado Islámico de Levante (ISIS), organización que reconoce los ataques terroristas de París y Bruselas (de 2015 y 2016), pero también de distintos países en Medio Oriente.

Situaciones que si recapitulamos la historia de los siglos XX y XXI principalmente, podremos advertir que no son resultado de la casualidad. En todo caso, son resultado de lo que Derrida llama el “orden mundial”. En función de los anterior, en el Seminario de Problemas: Biopolítica y Autoinmunidad analizaremos cómo se ha conformado dicho “orden mundial” derivado del colonialismo histórico, los epistemicidios, y específicamente la biopolítica.

Ahora bien, cuando se habla de biopolítica en Foucault es necesario distinguir dos momentos: el primero, el que se refiere justamente a la “irrupción de la naturalidad de la especie dentro de la artificialidad de una relación de poder” (Foucault, 2008: 36); el segundo, en el que no solo afirma sino que estudia “el liberalismo como marco global de la biopolítica” (Foucault, 2012: 35). Ambas acepciones de la biopolítica están íntimamente ligadas con el proceso autoinmune dado que por una parte se refiere a “una técnica política” para controlar el medio; mientras que, por otro lado, se refiere a la racionalización del ejercicio del gobierno con el liberalismo como directriz ideológica.

En este sentido, el objetivo del seminario es estudiar, en primer lugar, las escuelas de pensamiento que circunscriben el andamiaje teórico de dos representantes de la escuela francesa (Derrida y Foucault) del siglo XX, particularmente el estructuralismo y el postestructuralismo. En segundo lugar, estudiar la obra en la que estos dos filósofos elaboran sus críticas al orden mundial, ya sea como biopolítica o autoinmunidad. En tercer lugar, cómo se vinculan dichos cuestionamientos con los filósofos de la periferia, pienso en el epistemicidio de Bonaventura de Sousa Santos, en la transmodernidad de Enrique Dussel, y en la necropolítica de Achille Mbembe.

Temario

Unidad I: Escuela francesa del siglo XX

Estructuralismo

Postestructuralismo

Principales representantes

Influencia en el pensamiento latinoamericano

Unidad II: Biopolitica.

Michel Foucault

Tecnologías del poder

Capital humano

Racionalización del ejercicio de poder

Unidad III: Autoinmunidad.

Jacques Derrida

Triple suicidio:

Simbólico y estratégico

El temor de lo peor está por venir

Calculo vicioso de la represión.

Unidad IV: Necropolítica

Colonialismo interno

Epistemicidio

Desplazamiento de las capacidades históricas asociadas al Estado-nación

Formas espaciales de reterritorialización

Borderización de la corporalidad

 

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Más información en:

Seminario de problemas: Biopolítica y Autoinmunidad