Lenguaje, subjetividad y contracultura en el tránsito hacia el 68

Por Roxana Rodríguez Ortiz

Resumen: Entre 1965 y 1968, la literatura de la Onda sacudió el canon mexicano con un lenguaje irreverente y una mirada juvenil que rompió con la tradición. Este texto explora cómo esa ruptura anticipó el clima cultural del 68.
Palabras clave: literatura de la Onda, ruptura estética, narrativa mexicana contemporánea, contracultura juvenil, México 1968.

Abstract: Between 1965 and 1968, La Onda disrupted Mexican literature with irreverent language and youth-driven perspectives. This piece explores how that rupture anticipated the cultural climate of 1968.
Key Words: La Onda, aesthetic rupture, contemporary Mexican narrative, youth counterculture, Mexico 1968.

Gustavo Sáinz y José Agustín, junto con otros narradores jóvenes, incurren en un movimiento literario denominado la Onda a mediados de los años sesenta y principios de los setenta que se caracteriza por cuestionar la alta cultura mediante la ironía el humor y, sobre todo, el lenguaje popular.

La literatura de la denominada Onda contribuyó a la desmitificación y revitalización de la cultura mediante el juego (tanto de palabras como de comportamientos sociales), la fusión de géneros (sátira, parodia, ironía) y, principalmente, la crítica social.

Las primeras obras que se caracterizaron por reinventar el estilo literario prevaleciente (indigenista y revolucionario) , metamorfoseándolo con propuestas diferentes de uso del lenguaje, de interacción cotidiana, fueron Farabeuf (1965) de Salvador Elizondo. Una novela donde el lenguaje pernea en la acción y en los personajes. Gazapo (1965) de Gustavo Sáinz, cambia el lenguaje moderno por el de los adolescentes de la Ciudad de México, su ficción irrumpe con trivialidades en la cultura acartonada de principios de los sesenta. De perfil (1966) de José Agustín es una manifestación juvenil en contra de las estructuras sociales y políticas que culminan en los acontecimientos de 1968. Pareciera que fue una novela profética del movimiento estudiantil, donde el humor y la parodia permiten ridiculizar el discurso político. Estas tres novelas transitan entre la modernidad de Pedro Páramo, de Juan Rulfo, y La Muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes, obras costumbristas que critican el proyecto económico institucional iniciado en los años cuarenta.

Algunos otros autores también jugaron con el tiempo y el espacio, nunca dejaron de ser críticos con su entorno aunque escogieron temas universales, algunas veces ajenos a su realidad. Por ejemplo, José Emilio Pacheco, en su novela Morirás lejos (1967), cuestiona la manera cómo nos referimos a este mundo,desde una óptica deshumanizada generada por la xenofobia del imperio romano y de la segunda guerra mundial. Pacheco se mueve indistintamente entre el tiempo y el espacio: del siglo I al siglo XX; de Israel y Polonia a México. Morirás lejos rescribe la historia, la cuestiona y la legitima.

Jugar con la identidad, la personalidad y los personajes también es parte de la esta época, un claro ejemplo de esto es Cambio de piel (1967) de Carlos Fuentes. Se trata de una “metaficción historiográfica” donde los personajes no cuentan con identidades establecidas y la acción deviene en el espacio y en el tiempo, como afirma Poniatowska: “Cambio de piel inicia un contrapunteo de situaciones límite en un mismo sitio: Cholula, y la época de la Conquista y la década de los sesenta son vividas por víctimas de una historia recurrente, fatal, que cumple inhumana ciclos de plenitud, nacimiento y muerte generacional” (Poniatowska, 1979: XV).

Justamente es en 1968, año de transición, cuando no sólo la literatura cambia, sino que junto a ella cambian los actores políticos sociales y culturales. La masacre de Tlatelolco, ese presagio metafórico de la deshumanización plasmado en Farabeuf, Morirás lejos y Cambio de piel se hace realidad. Octavio Paz capta este sentir indecible provocado por la atrocidad en un poema comprometido con la situación imperante en el país en ese momento:

MÉXICO: OLIMPIADA DE 1968

La limpidez

(Quizás valga la pena

Escribirlo sobre la limpieza

De esta hoja)

No es límpida:

Es una rabia

(Amarilla y negra

Acumulación de bilis en español)

Extendida sobre la página.

¿Por qué?

La vergüenza no es ira

Vuelta contra uno mismo:

Si

Una nación entera se avergüenza

Es león que se agazapa

Para saltar.

(Los empleados

Municipales lavan la sangre

En la Plaza de los Sacrificios.)

Mira ahora

Manchada

Antes de haber dicho algo

Que valga la pena,

La Limpidez.

(Paz, 1990: 429)

El carácter de escuela o de corriente literaria fue cuestionada por Agustín quien, en su momento, afirmó que la Onda no existió como tal, sino que “fue una etiqueta fácil para enmarcar un fenómeno mucho más complejo. No motivó más que confusiones. Nadie se ponía de acuerdo en lo que era eso y las discrepancias entre Glantz, Brushwood, Carlos Monsiváis o Adolfo Castañón son notorias” (José Agustín, 2002: sin página).

Cómo citar:

Rodríguez Ortiz, R. (2009, agosto 30). La Onda: la rebelión literaria que cambió México antes del 68. Roxana Rodríguez Ortiz blog. https://roxanarodriguezortiz.com/2009/08/30/la-onda-rebelion-literaria-mexico-antes-del-68/


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Una respuesta a «La Onda: la rebelión literaria que cambió México antes del 68»

  1. Avatar de ¿Qué es la narrativa mexicana posmoderna? Claves, temas y evolución – Roxana Rodríguez Ortiz

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