Willie Chavarria, a quién yo definitivamente no tenía en el radar, presentó unos huaraches (sandalia elaborada con suela de llanta y tejido con piel que se usa desde siempre en las zonas rurales y que han sido motivo de mucha discriminación para un amplió sector de la población campesina e indígena en México), como un producto original. Todo bien hasta que llegan los peros. El huarache “Oaxaca Slip On” que elaboró Chavarria está hecho en China (no en México) y es una colaboración con Adidas. ¿El huarache entonces es una apropiación cultural?


El problema no termina ahí, Willie Chavarria propone como modelo del lanzamiento de sus huaraches a Berth oh, un youtuber mexicano, que tampoco conocía, y quien entrevistó a Bukele hace cuatro años, saliendo del confinamiento, y cuando el mandatario salvadoreño hacía de las cárceles su marca registrada.


Nada de esto tendría tanta relevancia si no fuera por las grandes contradicciones que existen entre ser un artista transgresor, como se vendió Chvarria recientemente en París, con un desfile en el que hombres rapados, simulando a los que habitan las cárceles en El Salvador, desfilan con mantas blancas, se arrodillan, inclinan el torso y ponen las manos atrás. Una imagen muy similar a la que me cautivó en 2020 y sobre la que escribí el texto titulado Los biocuerpos del confinamiento.


Es decir, Chavarria va a París con un desfile transgresor que cuestiona lo que personajes como Trump o Bukele están haciendo con los migrantes en sus cárceles, pero le parece buena idea que su “huarache” lo promueva quien promueve a Bukele. Las cárceles, que sabemos, son el gran negocio de muchos. Las cárceles en donde no están los delincuentes propiamente, sino las personas migrantes que ICE ha detenido en lo que llevamos del año. El negocio de las cárceles por sí mismo es un ganar-ganar porque tienen mano de obra prácticamente esclavizada.
La otra gran contradicción que observo, y esto es algo que llevo pensando varios meses, es la apropiación de lo chicano (estética, cultura) por parte de varios sectores. En la CDMX se observa esta tropicalización de lo chicano en los cholos que han sido deportados y encontraron en la ciudad espacios para vender su arte (elaboración de tatuajes acompañados de sesiones de DJ, exposiciones de fotografía, sesiones colectivas de creación artística y, no podían faltar, pinta de murales). Lo mismo se observa con Chavarría en su última propuesta:
When I think back on any Willy Chavarria runway show, the first thing I remember is the models. The Southern California-raised, Mexican-American designer, who has won two CFDA awards for his Chicano-influenced menswear, consistently has among the most vibrant, sexy, and cinematic casting of any shows on the fashion calendar. His modern zoot suits and sporty separates rumble to life on models who are tattooed, sultry, sinewy, cool. It’s a process he looks forward to each season.
By Eileen Cartter 2025
La apropiación de Chavarria no solo es de los huaraches, también de la resistencia chicana que ha vuelto a salir a las calles de Los Ángeles-San Diego, California, como lo vimos en muchos medios durante junio de este año, a defender a las personas migrantes que están siendo deportadas por las políticas antimigrantes de Trump que incluyen su relocalización en terceros países, como El Salvador, mediante acuerdos económicos donde los menos beneficiados son, evidentemente, los migrantes que se encuentra encarcelados por el simple hecho de no contar con una ciudadanía que los respalde para poderse mover libremente en Estados Unidos.
“I mean this is like, duh, but it’s [about] redefining our perceptions of beauty. We see the same sorts of [models] over and over and over. It’s nice to see a range of people, a depth of character,” Chavarria said. “It can be, like, someone who’s really shy, or it can be somebody who’s really strong in who they are—just uniqueness in self-identity is really what I look for most.” He loves a signature walk, people whose gait conveys “their own vibe, like either they have a lot of swag or they’re very stiff.”
By Eileen Cartter 2025


En el 2020 escribí que con las fotografías que el propio gobierno de El Salvador publicaba hacía evidente que Bukele atendía no solo a un discurso antidemicrático, violatorio de los derechos humanos, autoritario y condicionado por la naturalización de la violencia en la región (lo mismo que en el resto del mundo), sino también a una domesticación de los biocuerpos como medida de control de la población en distintas partes del mundo.
Ahora me pregunto ¿qué tanto influyen artistas como Chavarria o youtubers como Berth oh para normalizar esas violencias e imponer otras en nombre de las comunidades que han resistido? ¿Qué tanta responsabilidad social tienen marcas como Adidas en la apropiación de los biocuerpos del confinamiento para vender más? ¿Se nos acabó la creatividad como sociedad y por eso tenemos que plagiar? ¿Estos huaraches van a reivindicar a las clases menos favorecidas de México o de Estados Unidos?
En fin, muchos más cuestionamientos sobre estética y masculinidades frágiles que me dan para un artículo, pero de momento hasta aquí la crítica.
Cómo citar:
Rodríguez O, Roxana. (6 de agosto 2025) . De los biocuerpos del confinamiento a los huaraches de Adidas. roxanarodriguezortiz.com. Link: https://roxanarodriguezortiz.com/2025/08/07/de-los-biocuerpos-del-confinamiento-a-los-huaraches-de-adidas/