Toda escritura es la sistematización de algo
Por Roxana Rodríguez Ortiz
La escritura contemporánea me desconcierta, no alcanzo a entender la falta de profundidad, ya sea porque algunas la quieren llevar a un nivel muy superficial, como si las lectores no fueran a entender nada, otras aplican el humor y la burla, como si eso hiciera conectar con la gente y las menos se quedan en la escritura que no dice nada, pero vende mucho, como es toda aquella literatura que da consejos para estar en el siglo XXI, sea o no filosofía.
Estamos ávidas de encontrar respuestas ante tanta digitalización de la realidad. Lo que en un principio sirvió para unir, para cerrar la brecha de la distancia, del confinamiento, ahora se nos volvió en contra y no sabemos cómo escapar de la ansiedad que nos causa no estar conectados. El celular es la extensión de nuestra mano, de nuestros pensamientos, de nuestros afectos, de nuestra memoria y de nuestras relaciones. No sé si sea correcto o incorrecto, solo sé que es real.
Lo que sí sé es que toda escritura es una sistematización de algo. De una anécdota. ¿Cómo cuento esta historia? y ¿por qué la debería de contar? Ayer mientras daba la clase de Estética les presentaba a las estudiantes maneras distintas de escribir filosofía. Les ponía de ejemplo el texto de “Las meninas” de Foucault. Al final de la sesión se acerca una estudiante y me pregunta si doy talleres de escritura. La pregunta me sorprendió y digamos que también me reconfortó. Escribir es para muchas una necesidad vital.
Sant Jordi es esa gran festividad del libro, de la lectura que conocí cuando estudiaba en Barcelona. Me sorprende observar que con los años siga más viva que nunca, por lo menos en Barcelona, y exista esa necesidad de sacar el libro y a los autores a la calle. Cada Sant Jordi, regalar un libro y una rosa es la consigna.
