¿Realmente existe una cultura liminal? Me queda claro la existencia de una población flotante, pero, ¿totalmente sin raices? No lo creo. O…, ¿comienza a conformarse una población con una identidad nueva, diferente? Sin duda, éste artículo de la Dra. Rodríguez, nos estremece con su contundencia y claridad de la realidad en esta franja fronteriza, pero entonces, ¿no hay alternativas? ¿Que pasa con los jóvenes que nacen en esta situación, cuando la mujer se encuentra inscrita en un nuevo rol social y económico, abandonando la educación de sus hijos? Sólamente esperaríamos que no se conviertan en jovenes con una desesperanza aprendida, similar a los “ni-ni”, en el centro del país. O peor aún, donde la alternativa, por falta de oferta educativa, sea la del narcotráfico, frente a la maquila o la pisca. Felicidades a la autora, por transmitirnos de una manera tan clara, el problema que aqueja a nuestro país, y que muchos de nosotros, preferimos ignorar, en el mejor de los casos.